- AÑO: 2017
- DIRECTOR: ANDREW JONES.
- SUBGÉNERO: SLASHER, HOME INVASION.
- TIPO DE ASESINO / M.O.: MARTILLO, CUCHILLOS.
- TIPO DE RESEÑA: CRÍTICA.
Es una extraña combinación entre excelentes escenas, y espantosas escenas. Al ser de bajo presupuesto, los directores supieron aprovechar la muy buena
interpretación de los asesinos y los explotaron lo más que pudieron. Por lejos, los malévolos personajes son los que sostienen a la película.
La primera media hora es por demás lenta y aburrida. Lo único que uno espera es que se haga de noche y empiece la masacre, cosa que se hace rogar por momentos.
Hay una única escena, antes de que el caos se desate, protagonizada por uno de los asesinos por supuesto, que hace despertar al espectador del letargo que
la película genera en sus primeros largos cuarenta minutos. Pero cuando todo estalla, Cabaña 28 se transforma en una entrega de terror ultra violenta,
con escenas realmente duras de ver, sobre todo la de los asesinatos. La película salta de una escena muy sonsa y ridícula, a una extremadamente bien lograda
y sobre todo muy perversa todo el tiempo. Es difícil de explicar, pero para los amantes del género Cabaña 28 merece una oportunidad y creo yo que no decepciona,
sobre todo llegando a las brutales escenas finales.
HECHO REAL
En 1981 la familia Shepar, constituida por la madre Sue, y sus 3 hijos (Sheila, Tina, John) se mudan al pueblo de Keddie.
La noche del 11 de abril Sheila se fue a pasar la noche a lo de una amiga en una cabaña cercana. Su madre se quedó a cargo de los dos pequeños Rick y Greg
de tan solo 10 y 5 años. Un amigo de Greg, Justin, hijo de un vecino de Keddie, un hombre apodado Marty, también estaba en la casa, y el hijo John había
salido con un amigo.
A la mañana siguiente, Sheila volvió a la Cabaña 28 y se encontró con los cadáveres brutalmente asesinados de su madre, su hermano y su amigo. Los pequeños Rick,
Greg y Justin estaban encerrados en una habitación del primer piso. Su hermana menor, Tina, estaba desaparecida. La familia había sido torturada durante horas.
Los habían amordazado y atado con los cables de la línea telefónica y los mataron a golpes con un martillo y de varias puñaladas. El amigo de John,
fue estrangulado con una soga. Uno de los cuchillos utilizados por los asesinos tenía la hoja completamente doblada debido a la fuerza y a la vehemencia ejercida
durante los homicidios.
s
Dos hombres fueron los principales sospechosos. Uno era Marty, padre de Justin, quien se encontraba en la cabaña la noche de los asesinatos, y
un amigo de Marty llamado Bo. Ambos se habían conocido en un instituto de estrés postraumático para veteranos de guerra. Tanto la esposa de Marty,
como muchos vecinos de Keddie, así como también su hijo Justin, quien en determinado momento de los acontecimientos bajó de la seguridad de su habitación
y vió a los asesinos, confirmaron que los dos hombres eran culpables. La esposa de Marty cuenta en un documental realizado en 2008 que la noche de
los asesinatos su esposo llegó a la casa y quemó ropa que ella supo más tarde le pertenecía a Tina, la hija menor.
El propio hijo de Marty, confirmó que los hombres que vió en la cabaña 28 discutiendo con la familia eran su padre y su amigo Bo, pero como
en ese entonces el niño solo tenía cinco años su declaración no fue tomada en cuenta. Durante el documental del 2008, Justin cuenta su historia, al
igual que su madre y el psiquiatra del instituto donde Marty estuvo después de la guerra, quien revela que en una entrevista que Marty le había
confesado los asesinatos años más tarde, pero debido a la confidencialidad profesional-paciente, no podía revelar esta información a la policía,
ya que no sería admisible en un juicio.
A pesar de toda esta evidencia, y muchas otras más, la fraudulenta investigación de la policía hizo que el caso quedara sin resolverse
ya que Marty era hijo ilegitimo del comisionado de Keddie de ese entonces. Este era un secreto que la policía no quiso revelar nunca,
y claramente se salieron con la suya. Luego de ser interrogados, la policía les sugirió a ambos sospechosos que abandonaran Keddie y no volvieran jamás.
Dos meses después, ambos hombres fueron reportados muertos, cosa que se supo muchos años más tarde, era mentira. Marty murió en el año 2000 de cáncer
y Bo en 1988. La corrupción no tiene límites ni fronteras e hicieron que el brutal homicidio de una familia quedara sin resolverse.